martes, 8 de enero de 2008

Una nota apresurada

Has llamado al timbre y sé que piensas matarme; también sé que esta nota recién pasada por debajo de la puerta no conseguirá disuadirte de tus intenciones, por eso me he armado de valor y sólo trato de ganar tiempo para que mientras fuerzas la cerradura y entras en la casa, empuñando el cuchillo y resuelto a clavarlo, veas con tus ojos, ahora, cómo pendo colgada de la lámpara mientras el vaivén todavía brusco de mi cuerpo, como un ritual, empuja tu cena hacia la boca y te obliga a vomitarla, en tanto eres presa de un ataque de pánico y echas a correr calle abajo, porque tú nunca has visto un muerto y jamás tendrías valor, imbécil, de matar a tu esposa.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Hijas de Eva (II).

Confieso
que he pecado
no de palabra
pues no miento
si digo
que no te necesito,
quizá de obra
cuando dejé
que el pasado
aprehendiera
mi cintura
y rozase
mis labios;
por supuesto
de omisión
de portales
de ansiedad
deseada,
compartida,
injustificada,
disfrutada
olvidando
andamiajes,
edificios,
vacíos…

Confieso
que he pecado
y no me arrepiento
pues la manzana
era dulce,
la tarde
fresca,
la noche
indudable
y cálida
la madrugada.

Confieso
que volveré
a tropezar
con la piedra
del camino.
Por mi culpa,
por mi culpa,
por mi gran culpa;
por eso ruego
a aquélla
que ojalá
no fuera virgen,
que me permita
encontrar
el camino
sin piedra,
el árbol
sin frutos
y el campo
sin zarzas
para postrarme
y no pensar,
no buscar,
no dudar,
no huir
no confesar
no pecar…

jueves, 23 de agosto de 2007

Hijas de Eva (I)

Enorgullécete,
eres hija de Eva,
hija de la desobediencia,
hija de la libertad.
Mírate al espejo,
desnúdate ante él
de las tenazas de la vergüenza.
Quítate la negra venda
que empaña tus ojos
e intenta olvidar.
Olvidar aquello que creíste,
aquello que sentiste,
aquello que dolió.
Vuelve al árbol de la sabiduría
y hártate de su fruto
aunque no esté maduro.
Besa sin pudor al desconocido,
acaricia con ternura al mendigo
y duerme al calor de la pelliza
de un hombre de campo.

Álzate,
eres hija de Eva,
hija del atrevimiento,
hija de la valentía.
No huyas, no eres culpable.
No corras, no hay prisa.
No te cubras, pues debes ver
el camino instintivo del destierro
hacia tu verdadero hogar.
Y recuerda que no estás sola,
que las piedras del zapato
hay que sacarlas,
que los trenes pasan
a todas horas
y que las puertas
se pueden derribar.
Enorgullécete,
eres hija de Eva,
hija de mujer
y de hombre,
hija de la vida.

domingo, 8 de julio de 2007

Oración profana

Me entrego a ti
y aquí te espero
rellenando de tinta el tintero
y buscando folios en blanco
en los que escribir mi plegaria.

Me entrego a ti,
dulce cristal de una emoción,
con los ojos cerrados bajo la almohada
la mente despierta
y la mano ágil.

Me entrego a ti
porque ya he pisado las zarzas
que me cortaban el paso
y ya no hay nada
que no haga crecer la hierba.

Dalila me quitó la energía
que ahora con escoba barro.
Soy vulnerable y nada pido
salvo sucumbir ante ti
como un pájaro con un ala rota
al que se le acerca un cuenco de agua.

Ven a mí
y mi pluma será fiel
para corresponder a tu don,
y mis folios nunca estarán vacíos,
sino llenos de quebrantos,
odas, sonetos, liras y cantos,
y dormiré con varios bolígrafos en mano
por si acaso en un sueño encuentro
la palabra que durante el día había buscado;
y lloraré, y amaré, y odiaré
y exploraré territorios extraños
para darte alimento…

Y aunque sé que mi espíritu
desterrará así su libertad,
acepto la condena,
la cadena y la atadura
si te acercas esta noche
y todas las demás
para insinuarme
rimas para amanecer al día,
cuentos de lectura en chimenea y
relatos para olvidarse de la cama.

Me entrego a ti,
Oh, bella dama.

martes, 3 de julio de 2007

Verano 2

Se me caen las letras
por abatimiento, desgana, calor
o simplemente por consentir
que lo que ni siquiera empieza
también termine.

Se me tuercen los renglones
al pensar en lo que no se hizo,
en todo lo que no se dijo
y en aquella tarde que por cobardía
no te besé detrás de un árbol,
en el asiento del autobús
o en la cabina pintada de teléfono.

Y mis eles parecen un rosario
de cuentas color azul aguado
porque mi vaso ya está lleno
de esfuerzos sin recompensa,
de flores sin pétalos rojos
y de ilusiones mustias
en jarrón barato.

Y aparecen brisados, fantasmas,
cuchillos, chimeneas, presiones fusiformes,
puntos de i caídos, barras de t descompuestas,
torsiones arriba y abajo, ges en punta y sin bucle…
Y me entran los mil males
porque nos perdimos
en el margen inferior del folio.

lunes, 2 de julio de 2007

Verano 1

Y es la tímida y nocturna brisa de verano
la que me despierta y me hace recordar
cómo anhelo las inconscientes sonrisas
que no vienen nunca a cuento
porque no puedes pensar en otra cosa,
las tazas de café medio vacías
como pretexto para no irse,
el insomnio trasnochado
que ojeras no produce,
el corazón palpitante,
la cabeza distante
y los labios torpes
que no articulan ideas razonables,
el vestirse por y para la ocasión
con la discreción que atraiga sólo a sus ojos,
el rimel descolorido que barniza la almohada compartida
porque no hubo tiempo para desmaquillarse,
las cómplices llamadas de madrugada
que no anuncian tormentas ni funerales...

Y es entonces, cuando las hojas de los árboles dejan de bailar,
cuando vuelvo a la quietud de la muerte,
al vacío y la penumbra de un corazón parado,
a dormir en pijama nuevo y no gastado,
y a tener a todos mis sentidos en huelga.

Aunque sé que pronto volverá la brisa invernal
que agitará hojas, ramas, tronco y raíces.
Y será entonces cuando vuelva a vivir en presente
olvidando los anhelos que el recuerdo resucita
animado por la tímida y nocturna brisa de verano.

martes, 26 de junio de 2007

Las palabras a rodar.

Ha descubierto que la curiosidad no se le acaba; que en cada momento hay un propósito y al momento siguiente cambiamos de propósito (como Picasso!); que su salida al universo se abre por cualquier puerto y que le caen fatal los “propensos a la elaboración de etiquetas”; que le gusta inventar historias y leerlas, y que no hay que buscar lejos.

Pero que lejos también está bien.

Algunos “adioses” o “hastaprontos” no se piensan con el cerebro, que es un pensador experto en pensar…se piensan con todo el cuerpo y con la sangre. Me quedo con esos, ¿Y tú?.

Nos quedamos con los que piensan con la caña de los huesos, con los que saben volar!; con los que no se atienen a término medio; con los ilógicos, los no clasificados, los despistadores de huellas, los que no te pasan lista y renuncian a encasillarte.

Las palabras suenan. Sobrao o Careto suenan a toro bravo; Azabache a pura sangre; Serafín a tío del pueblo y Brenda a putón verbenero. Y a él Lisboa le suena lejos. Le deja la retina parda, así que hay que sacar el instinto y echarse a nadar. Se le da bien bracear para mantenerse a flote!..(decían todos ya cuando era un enano)

Y como los críos: cosquillas en la barriga… que vienen las vacaciones..que vienen!..

domingo, 24 de junio de 2007

Canciones 6

Ya lo decía mi abuela;
que de tanto ir a la fuente,
el cántaro se termina por romper.

¡Pobre cántaro roto
que de sangrar se ha cansado
y pegamento no existe
para recomponer lo gastado!

Y las viejas dicen
que te des unas friegas
con agua, sal y limón
para bajar la hinchazón
y calmar el dolor
que la herida del cántaro provoca.

¿De qué sirven las friegas
si el cántaro de cantar
ya se ha caído?

¿De qué sirve el limón
cuando la sangre
ya ha llegado al río?

Y quizá las abuelas tengan razón
y el hombre no tenga que tropezar
una y otra vez sobre la misma piedra,
que sólo baste con mesurar
el agua de la fuente con la que vas a llenar
el cántaro de ese día.

Canciones 5

No sé porqué escribo
cuando perdí el verso
que sintetizaba el sentimiento
que me provoca el ansia
de no tener tiempo
para besar tu boca,
acariciar tu pelo
y dejar mi paraguas
en tu paragüero.

Y aún así, escribo
con bolígrafo verde
lo que fluye por mi mente
sin tener en cuenta atino,
tinaja o tarjeta roja
porque con los ojos tristes y picantes
sólo canturreos insinuantes
salen de mí como una rueca.

Y lo que escribo no corrijo,
no vaya a ser que en corregir
pierda el escrito holgura
pues no hay bizcocho
sin espesura bueno
ni rima sin bondad espesa.

Porque qué más da
lo que uno diga o deje de decir,
pues no es más desventurado
el más prosaico
ni menos afortunado
el más poético.

Así es que viva el verso
acompasado en desfase horario,
en remilgos descompuesto
y en demasía osado,
porque todo lo ordenado es barro
que si no se manosea, se seca.

Canciones 4

¿Y ahora qué?
Me pregunto mientras
me despierto de aquel sueño
en el que entras sin pedir permiso.

¿Y ahora qué?
Me pregunto mientras
te beso como nunca a nadie antes
sin saber cómo es el tacto de tu piel.

¿Y ahora qué?
Me pregunto mientras
noto mis sentidos nublados por la duda
de mi voz en tu oído y tu piedra en mi zapato.

¿Y ahora qué?
Me pregunto mientras
tiemblo de miedo porque la brisa fría
me dé en la cara y tenga que abrir los ojos.

¿Y ahora qué?
Me pregunto mientras
intuyo que todo da igual porque
tú te quedarás en mi sueño y él será mi realidad.

jueves, 21 de junio de 2007

NADA QUE VER. IMPRESIONES.

Lo había olvidado. Olvidó que no le gusta la rutina, ni los toros ni el charol; ni el “su turno”, ni las rubias de bote; ni el domingo con paella, ni en tu casa o en la mía, ni el gesto cuarentón de lunes por la mañana, ni caer bien al adversario;
Había olvidado que las noches siempre aparecen para leer y pensar y escribir y seguir y seguir y seguir.

¡Los hombrecillos verdes del pasillo no se van a dormir!.

El día que no supo qué hacer por la mañana se sentó al sol y se le ocurrió que no había nacido para sufrir. Desde siempre lo que más le importa es “estar a gusto”, pero bien fuerte: “ESTAAAAAAAAARRR A GUSTO”, como situación, como profesión, COMO CONDICIÓN!.
Mañanear, disfrutar un desayuno, andar a contracorriente, ir despacio y al revés, reírse y ser muy borde, protestar y saber que exagera, que no era para tanto…que es fácil jugar. Que es fácil jugar…
La mayor parte del tiempo su mundo es verde, verde y húmedo; se las apaña, se hace sitio con los codos y encuentra su hueco en la paja.

miércoles, 13 de junio de 2007

Canciones 3

Mozos del tamboril
con los estómagos llenos;
qué darían los abuelos
por estar en vuestro pellejo.

Baila y canta,
moza resalada,
y mientras me engañas
quítate una saya.

Despojos del pasado
se presentan en bandeja
para que los turistas
no tengan ninguna queja.

Baila y canta,
hermosa y cauta hembra,
y mientras sonríes
desátate la trenza.

Gotas de agua de lluvia
manchan los paños bordados
que cuelgan de las ventanas
porque alguien los ha comprado.

Baila y canta,
zagala, chiquilla,
y mientras descansas
quítate una horquilla.

Mayordomos de capa negra,
botas charras y crucifijo;
¿por qué continuáis la tradición
que hace tiempo se ha perdido?

Baila y canta,
mocita de la fragua,
y mientras me abrazas
quítate la última enagua.

Abuelas cojas y testarudas
con las arcas llenas de ropa rancia;
¿qué dirían vuestros maridos
de ese egoísmo que lleváis como fragancia?

Baila y canta
como te enseñé en el fogón,
y mientras me hablas
desabróchate el jubón.


Señoritas limpias y finas de ciudad
que os vestís de zagalas en la serranía,
no renunciéis a enaguas, sayas y mandilas
pues aquí la belleza no está en el cuerpo,
sino más bien en la picardía.

Baila y canta,
moza resalada,
y mientras me engañas
quítate una saya.

Examen de matemáticas 7 para convalecientes.

El fabricante de un determinado tipo de bombillas hace publicidad diciendo que la media de las mismas es superior a mil horas.

Y soy consciente de que no es suficiente;
sé que necesitaría más luz
porque las bombillas se apagarán
y seguiré teniendo miedo.

Sabemos que dicha duración sigue una distribución normal de media mil horas y desviación típica sesenta horas.

Miedo a que el candil se consuma,
pero también a que la luz permanezca encendida.
Miedo a desviarme del camino recto y unívoco
para distribuir de forma anormal los sentimientos.
Miedo por tender hacia la media
y también miedo a huir típicamente.

Para comprobarlo, tomamos una muestra al azar de estas 225 bombillas y calculamos su media, siendo ésta de 994 horas.

Miedo porque el azar me ha movido
y me columpio a su son.
Miedo al comprobar que el destino no se equivoca
aunque esté francamente despistado.
Miedo a perder 994 horas
intentando hacer que luzca una bombilla fundida.

¿Podemos afirmar que la publicidad del fabricante es engañosa?

Miedo del fabricante, de la fábrica y de la manufactura.
Miedo del engaño, miedo a engañar y miedo del engañado.
Miedo también a la verdad y a lo verdadero.
Miedo a la voz que sólo se oye de noche
y miedo a la que se grita de día.
Miedo al atrevimiento,
aunque éste lleve al punto de partida.

Reciclando los papeles de papá.

viernes, 8 de junio de 2007

Canciones 2

La dama de la media almendra
de penita suspiraba
porque su camisón es transparente
y ningún príncipe se fijaba.

La dama de la media almendra
por todo se preocupaba
pues hecha estaba de mantequilla
y cualquier roce le disgustaba.

Y a su padre le pedía
mientras al espejo miraba;
-padre, cómpreme un vestido-
y el padre, por inercia, aceptaba.

Y a su madre le decía
mientras su cabello trenzaba;
-madre, cómprame un collar-
y la madre se lo regalaba.

La dama de la media almendra
de penita suspiraba
porque se le rompió el vestido,
aquél que lució cuando era una niña mimada.

Anuncios breves 2.

Se alquila una casa en las afueras
con un trastero para albergar sueños
y un salón para correr descalzos.

Se alquila un balcón de un pueblo lejano
con vistas al río, barrotes de hierro forjado
y grietas que el viento ya ha borrado.

Se alquila la puerta de un jardín,
barnizada con barniz oscuro, de picaporte descompuesto
y cerradura para llave pequeña.