martes 8 de enero de 2008

Una nota apresurada

Has llamado al timbre y sé que piensas matarme; también sé que esta nota recién pasada por debajo de la puerta no conseguirá disuadirte de tus intenciones, por eso me he armado de valor y sólo trato de ganar tiempo para que mientras fuerzas la cerradura y entras en la casa, empuñando el cuchillo y resuelto a clavarlo, veas con tus ojos, ahora, cómo pendo colgada de la lámpara mientras el vaivén todavía brusco de mi cuerpo, como un ritual, empuja tu cena hacia la boca y te obliga a vomitarla, en tanto eres presa de un ataque de pánico y echas a correr calle abajo, porque tú nunca has visto un muerto y jamás tendrías valor, imbécil, de matar a tu esposa.

viernes 9 de noviembre de 2007

Acervo urbano I


Extravío clepsidras y vísceras

cultivando la frase que trate de

perpetuar desidias e imposturas,

todo ese abrupto escenario cotidiano

en el que se finge contraprestar bienestar

contra el que alardea de jerarquía y condición

por, tan sólo, custodiar nuestra voluntad en su agenda;


estúpidos, cómo podéis vivir ignorando vuestra verdadera utilidad.


Y yo les miro, felices en apariencia

tras olvidar no sólo el propósito que en su día nos unió,

sino cualquier esquema digno de propósitos,

y me desintegro sonriéndoles chistes y réquiems,

mientras asumo, sin demasiada lucidez,

que los borrachos y los niños

son los únicos que dicen la verdad;


estúpidos, por qué simuláis no percataros que

con veinte años menos y cinco mézcales más

interpondría preguntas que, no por desconocidas sus respuestas,

devolverían la lugubrez natural a vuestras almas.

martes 6 de noviembre de 2007

Sin título 10



Resplandecí al despojarme de la lana que me impedía escuchar los matices de tu siseo en mi oído, porque supe que desde la atalaya dorada de la victoria te habías acercado planeando hasta levantar las hojas muertas otoñales de Tiergarten y así descubrir, nunca comprender querido Cassiel desde tan lejos y al mismo tiempo tan cerca, los impulsos de aquel que, obviando convenciones y protocolos, sonreía estúpidamente a los pies del cielo encapotado de Berlín.


martes 30 de octubre de 2007

Sin título 10

Te dirí­a Jan Palach,
si fuera enero del 69,
y esto fuera Praga,
y cinco años faltaran para publicarse el Gulag
pero ya supieramos en qué se transforman las ideas,
y lo aplastantes y opresoras que pueden resultar
las palabras cuando se pervierten,
y tuvieramos un vino caliente y un vaso de Vecherovka
junto a una poesí­a de Holan
sobre los obreros españoles en el 36;
entonces, y sólo entonces, te dirí­a Jan,
no merece la pena,
porque detrás de este enemigo vendrá otro,
y detrás otro,
y otro.

Y tú me dirás:
Yo me atrevo porque
Tú te atreves porque
Él se atreve porque
Nosotros nos atrevemos porque
Vosotros os atrevéis porque
Ellos NO se atreven

Y te abrazarí­a
y comprendería que hay gente con la valentí­a suficiente
como para pasar a la historia,
y otros a los que nos quedan las mesas de los bares.

Sin título 10

No dudó en burlarse del tranvía

cuando el semáforo alegó ensoñaciones

y el paso a nivel angostó caminos

cuyo tránsito hubieran merecido el sacrificio.


Y no resultó frívola la mofa

dado que acaso lo que abandonaba

no la proclamaban bella y, a su vez, sueño


Motivo de más para la carcajada.

miércoles 24 de octubre de 2007

Sin título 10

Me hubiera gustado amarte,

sin importar el dónde y el cómo,

sólo para saberme rechazado,

sólo para comprender la cuchilla en la arteria.


Y sin embargo me veo haciendo frente a la pigricia

que me encarcela en coladas, picnics y oficinas

impidiéndome llamar a quien sea

que deba retirar tu cuerpo

del sofá del salón.

martes 23 de octubre de 2007

Sin título 10

Detesto estos tiempos
en los que el invierno, el suburbano y la recesión
sólo afectan al proletario;
si hasta follar es cosa de pobres

jueves 13 de septiembre de 2007

Hijas de Eva (II).

Confieso
que he pecado
no de palabra
pues no miento
si digo
que no te necesito,
quizá de obra
cuando dejé
que el pasado
aprehendiera
mi cintura
y rozase
mis labios;
por supuesto
de omisión
de portales
de ansiedad
deseada,
compartida,
injustificada,
disfrutada
olvidando
andamiajes,
edificios,
vacíos…

Confieso
que he pecado
y no me arrepiento
pues la manzana
era dulce,
la tarde
fresca,
la noche
indudable
y cálida
la madrugada.

Confieso
que volveré
a tropezar
con la piedra
del camino.
Por mi culpa,
por mi culpa,
por mi gran culpa;
por eso ruego
a aquélla
que ojalá
no fuera virgen,
que me permita
encontrar
el camino
sin piedra,
el árbol
sin frutos
y el campo
sin zarzas
para postrarme
y no pensar,
no buscar,
no dudar,
no huir
no confesar
no pecar…

sábado 1 de septiembre de 2007

Sin título 10

Me hablan tumores y sarcomas

que habiendo nacido de ti,

-larvas parasitarias-

crecen mutando almas y esperanzas;

descontroladamente hasta saberme herido de muerte,

insufribles como el pulso

del verdugo anhelando el indulto,

inquietos como los ojos

del ajusticiado aguardando cielo

y temiendo la nada,

malditas como las vidas

que, sin tu boca, se desperdician al ralentí,

vulgares como los sentimientos

relegados a la lista de espera.


Y aun descontrolados

insufribles

inquietos

malditos

vulgares

me encomiendo a ellos,

tumores de amor que violan razones

pulsos ojos vidas sentimientos

invadiendo domesticadas

tolerables

estáticas

benditas

genuinas

colonias de monotonía.

jueves 23 de agosto de 2007

Hijas de Eva (I)

Enorgullécete,
eres hija de Eva,
hija de la desobediencia,
hija de la libertad.
Mírate al espejo,
desnúdate ante él
de las tenazas de la vergüenza.
Quítate la negra venda
que empaña tus ojos
e intenta olvidar.
Olvidar aquello que creíste,
aquello que sentiste,
aquello que dolió.
Vuelve al árbol de la sabiduría
y hártate de su fruto
aunque no esté maduro.
Besa sin pudor al desconocido,
acaricia con ternura al mendigo
y duerme al calor de la pelliza
de un hombre de campo.

Álzate,
eres hija de Eva,
hija del atrevimiento,
hija de la valentía.
No huyas, no eres culpable.
No corras, no hay prisa.
No te cubras, pues debes ver
el camino instintivo del destierro
hacia tu verdadero hogar.
Y recuerda que no estás sola,
que las piedras del zapato
hay que sacarlas,
que los trenes pasan
a todas horas
y que las puertas
se pueden derribar.
Enorgullécete,
eres hija de Eva,
hija de mujer
y de hombre,
hija de la vida.

miércoles 15 de agosto de 2007

Reverso XVI

Tuve otras vidas,

nunca lo he ocultado,

anteriores a la que, insensata,

murió fluyendo a ti.

Vidas plenas para el acomodado,

insustanciales en boca del aventurero,

no más que sosias de impostura, proclamo

empatizando con el jinete

obligado a sacrificar su montura,

no menos que rudos sucedáneos

de aquella otra que tu sombra,

con dolo y alevosía

y ante hedónicas presiones,

se vio en la obligación de prometerme.


Tendré otras vidas,

nunca lo he ocultado,

posteriores a la que, temeraria,

nació fluyendo de ti.

Vidas en vagones de primera clase

de ralentizados ferrocarriles

con dirección a la blasfemia;

vidas dignas de ser envidiadas

por quienes te sirvan como sustitutos,

injusta suerte de paradoja

que inoptimiza lágrimas y recursos

y humilla al pusilánime.


¿Será capaz, sin tu apoyo,

de seguir atrayendo cuerpos,

mi gravedad?

¿O será derogada, sin embargo,

tal inicua norma,

tras las acciones emprendidas

por aquel a quien cortaste las alas?


Tengo otras vidas,

nunca lo he ocultado.

domingo 12 de agosto de 2007

Tránsitos

Llegaron desorientados, había que verlos respetando el protocolo del que tanto renegaban, y lo hicieron procurando amnesias que permitieran integrarlos en rutinas desconocidas y hasta entonces sólo intuidas mediante terceras, cuartas voces.

Obligándose a desenraizarse de uno y mil suplicios, de todos y cada uno de los prejuicios impuestos, esos mismos que desarman y cercenan con su filosofía coercitiva para con todo ejemplo de heterodoxia.

Compartieron en comandita iniciales incertidumbres y estragos en potencia, con poco ingeniosos comentarios recubiertos de la falsa jocosidad que tiende a ocultar las grandes verdades, las que se susurran al oído y se tipografían con letras capitales, las únicas que podrían llegar a importar.

Fueron -indecisos, apocados, indolentes- puntales maleados y zarandeados, sin procesar correctamente causas y efectos, por imponentes formas de energía, trascendentes a reglamentos de termodinámica y generadoras potenciales de nuevas y equilibradas revoluciones; hallándose a merced, áglotas incorruptibles como se caracterizaban, de babeles y eolos.

Ejercieron de hijos pródigos en edenes deportados, de amigos exóticos, de turistas responsables, de conciudadanos redistribuidores de riquezas atávicamente inicuas, hasta que los más expresivos ojos del Magreb y todos aquellos rostros que (muy a su inocente pesar, y muy a nuestro doloso gozar, se presentaban curtidos, como lo estaban, en desazones y abandonos) concentraban toda la tristeza del mundo, quisieron imponer significados a las, no nos engañemos, precarias en sacrificios, pulsiones de vida de ambos.

Y fueron miradas sin soslayo ni disimulo, abrazos que nacían desde cada víscera, sonrisas proyectadas desde la caña, caricias sin disculpas, bailes arrítmicos, juegos de improvisada dinámica y actitudes en recepción las que supeditaron glotismos y dialectos, las que simplificaron universos en primarias y sinceras risas y su contrapunto en necesarios llantos. Reír y llorar, diría el rumbero catalán, infinitivos convertidos en gozos y derrotas legítimas, las únicas dignas de sufrir y disfrutar, las que obtiene mediante injusta transferencia el septentrional tras hurto, dolo y leso delito cometido al sur.

Y quisieron empaparse de melaninas, textos, cazuelas, vestuarios, desplazamientos, itinerarios, arquitecturas, tratamientos, paladeos, olores, despedidas, protocolos, compromisos, intercambios... y sino lo consiguieron como hubieran deseado fue por todos estos y aquellos bien llamados factores externos –por resultar incontrolables, inasibles, indisponibles, faltos de heteronomía y campar, por tanto, a sus anchas por juegos y anhelos- que impidieron atávicamente y continúan a día de hoy con su maldita manía congénita de coartar el alcance de plenitudes proporcionando, a sabiendas, recursos insuficientes y extemporáneos –ya llamemos a éstos cronómetro, limitaciones o bien soledad, o ya sean idiomas, tobillos o ausencias-.

Y burlaron oprobios y sevicias anunciadas con inherente malformación por quienes jamás quisieron salir de la hipoteca de sus cuatro paredes, y se aliñaron con languideces de incomprensible inocuidad, con recuas de admiradores ultraprotectores, con excantantes entregados a la psicotropía estructural, con rostros cadavéricos reproducidos al detalle en colgantes y pabellones, con maestros de simpatía acumulada en estratos de sarro ajenos a sellados de fisuras y pulidos de amalgama, con cooperantes vocacionales en busca de inescrutables objetivos vitales, con la quinta generación de descendientes por afinidad de la barra de hierro que adulteró lóbulos frontales y neocórtex de Phineas Gage, con sujetos primarios, amebas protozoarias elementales con sorprendentes aptitudes en los fogones, con coordinadores descoordinados... misceláneo de hasta 77 impagables y transitorios filones de nuevas, ya suyas, realidades.

viernes 20 de julio de 2007

Esparcimientos

Puertos renunciados por itinerarios mercantiles,

descatalogados desde tour operadores,

refugios nocturnos de desheredados,

parapetos de soledades acompasadas,

frustraciones vespertinas y

deseos en estados de excepción.


Fieles de aquella oscuridad que tamiza

viruelas talladas a cada instante

e inapercibe el alma;

fanáticos de tiznes lóbregos

de los que trascienden,

como herramientas de filiación,

futbolines por cuyo arco

jamás nadie fue obligado a reptar;

suficientes humillaciones las tatuadas.


Madrigueras de solidaridad acuciante,

único rincón del que perdedores y menestrales

se sirven para desertar del ojo tras la celosía,

mofándose de lo que el Sol convierte en lágrimas

y el despertador en grillete de urgencia.


Conversión de desesperanzas y contrariedades

mediante subterfugios etílicos

sintetizados en orondas zarinas

postulando a meretriz,

abandonados conyugales

rescatados por billetes y lavabos,

dipsómanos asilados por humanidad,

púberes con ética para septiembre…


Impactos de realidad.

miércoles 18 de julio de 2007

Retirada (I)

Huyo,
espalda erguida
y ojos clavados
en la línea
que subraya
la luz del alba
y la tilda
de lejano
horizonte.

Corro,
con los pies
de puntillas
sobre el firme
del asfalto
aún caliente
de una noche
sutilmente
borrada.

No miro atrás,
soy gacela
temerosa
a sabiendas
de encontrar
al descortés
depredador
que acecha
mi hambre.

Y ojalá
no distraigan
mi atención,
no aminoren
mi deseo,
espejismos
de manzanas
de oro
en el camino.

Pues no quiero
ser Atalanta
para perder
el norte,
la fuerza
y el horizonte
por amor,
delirio
o torpeza.

jueves 12 de julio de 2007

Versos por cesárea IV

Hoy te lloro

todo lo que ayer supo nevar Buenos Aires,

deseando uno de tantos exilios coincidentes

para sentirme parte y fórmula

de lo irrepetible.


Y aguardemos unas horas

a que la brisa del Río de la Plata

temple osadías y permita

recuperar la confianza, hoy soslayada,

en los hitos consuetudinarios.


Te ofrezco noventa nuevos años

para que pujes por mi sequía.